De camino a casa estuvo todo muy extraño, caminamos callados, pasé con mi hija y avisamos a todos que estábamos bien, también nos dimos un cambio de ropa. Estaba nerviosa, realmente quería hablar con Jeff pero no sabía como, por donde empezar, esa respuesta era realmente fácil, empezar por el principio, pero... al hacerlo ya no era tan fácil. Nadie dijo que sería fácil, pero nadie dijo tampoco que sería tan difícil, aveces enfrentar esta clase de situaciones te hacen reflexionar y pensar sobre quien eres, sobre tu vida y toda tu existencia. Te preguntas porque tuviste que vivir todo esto y no poder haber sido y tenido una vida normal, una vida como la de los demás, y te gana el coraje y la rabia y solo quieres estallar, pero no puedes hacerlo porque no estás en confianza y ni siquiera solo te atreves a gritar, no te tienes ni a ti mismo confianza. Solo quieres decir lo siento y regresar todo como era antes y cambiarlo, estás enojado pero, ¿enojado con quien? ¿con dios? ¿con la vida? ¿con el mundo? ¿contigo? No ha sido tu culpa el 50% pero el otro 50% sí, porque eres responsable de todas tus acciones y simplemente piensas.... pero es entonces cuando te das cuenta que eres especial, eres importante, te escogieron esta misión difícil porque sabían que tu tenías la capacidad de superarlo y salir adelante, no te pondrían una situación que no pudieras resolver, lo pensé en verdad, y me sentí estúpida, pero también me di cuenta que era imposible regresar al pasado, que tenía que valorar mi presente y hacerme responsable de todas mis decisiones, buenas y malas, pero mías. Entonces supe por donde empezar a hablar, empecé...por el principio.
-Jane: ¿Quién me trajo al hospital?--le pregunté a Jeff--.
Estábamos sentados en una roca en la punta de la montaña, entre la neblina y el silencio.
-Jeff: No lo sé Jane, pero quien haya sido, estoy muy agradecido...
-Jane: Jeff, necesitamos hablar sobre esto, yo...
-Jeff: ¿Qué intentas decirme? ¿Que la otra parte de ti, la mas pequeña que aún intentaba matarme te dominó en la locura?
Me quedé sorprendida.
-Jane: Sí...
-Jeff: Estoy feliz que sucediera.
-Jane: ¿Qué? ¿Pero qué estás diciendo? Pude haberte matado--me enojé--.
-Jeff: Lo sé.
-Jane: ¿Entonces? ¿por qué dices eso?
Me tomó de las manos y me miró a los ojos.
-Jeff: Porque yo me merecía ese sufrimiento Jane, todo este tiempo...me he sentido tan...tan poca cosa, sentía que no merecía que después de todo lo que pasó me disculparas y todo terminara tan bien, necesitaba un castigo, el infierno no sería suficiente para un monstruo como yo, qué mejor que lo que hiciste.
Por un momento sentí vergüenza y desvié la mirada.
-Jane: Disculpar cualquiera lo hace, perdonar es solo de grandes.
Una gran sonrisa dislumbró en mi rostro.
-Jeff: Te amo tanto que estaría dispuesto a dejarte ir, así tu podrías ser feliz y yo sufriría mi condena, eso probablemente me haría feliz también.
-Jane: No entiendo, ¿quieres que me vaya?--mi corazón se aceleró del miedo--.
-Jeff: No Jane, quiero que hagas lo que tu corazón te indique.
-Jane: Pero si Jeff, mi corazón me dice a gritos que te amo y que solo a tu lado seré feliz, contigo perdí la felicidad y contigo la recuperé--lo abracé fuertemente--.
-Jeff: Te amo, te amo tanto.
-Jane: Te amo por y para siempre.
Ese podría ser el final de todo, pero ese abrazo duró una eternidad dentro de nosotros.
-Jeff: Por cierto, ¿te dije que te ves hermosa sin máscara? Eres perfecta--me sonrió--.
-Jane: Creo que lo mencionaste en el hospital--solté una risa entre dientes--.
-Jeff: Hermosa mía solo tengo que decirte una cosa que es inevitable.
-Jane: ¿Qué es?
-Jeff: Yo, algún día pagaré por todo lo que he hecho, tarde o temprano la vida me cobrará por todas las masacres, pero quiero que me prometas una cosa.
Asentí.
-Jeff: Prometeme que a pesar de mi dolor vas a estar ahí, prometeme que nunca me dejarás solo.
-Jane: Yo nunca te dejaré solo, pero... la vida también le cobrará a Jane The Killer todas las muertes que causó algún día. Espero que cuando ese momento llegue, espero tomar tu mano y besarte por última vez...
-Jeff: Tu nombre es Jane Arkensaw, y yo también estaré ahí contigo, es una promesa.
-Jane: Y tu eres Jeffrey Woods, promesa.
Sus labios se mezclaron con los mios y nos dejamos llevar por todo ese amor y esa pasión que tanto nos unía, estabamos juntos, y nada nos volvería a separar ya. Pero cuando llegara el momento y fuera el verdadero fin, ahí estaríamos, porque yo no pensaba romper mi promesa, el tampoco... no pensaba ir a dormir.
Guau fantástica. Me encantó. Deberías publicarla en wattpad para que otra gente la pueda leer, yo encontré este blog de casualidad. Es una historia muy buena.
ResponderBorrarhola am kisiera que prnto escribieras otro capitulo. amo lo que haces. eres toda una ESCRITORA, genial la historia....pero si ya escribe otro capitulo. quiero saber que pasa con el hijo de jane, es niña o niño, am y que paasa con nina. cuando jane le dara su merecido...
ResponderBorrarSiempre me agrado la idea que ellos fueran parejas en la vida real (aunque esto solo sea una historia fisticia) :'(
ResponderBorrar